Trabajos y Comunicaciones, 2da. Época, Nº64, e256, julio-diciembre 2026. ISSN 2346-8971Reseñas
Reseña de Amézola de, G. y Del Valle, L. C. (2024) ¿Para qué sirve el pasado?: viejos y nuevos problemas en la enseñanza de la historia. Bahía Blanca: Editorial de la Universidad Nacional del Sur, 119 páginas.
Gonzalo de Amézola y Laura del Valle son dos reconocidos docentes e investigadores con una extensa trayectoria profesional y cuantiosa producción académica en el campo de la Didáctica Específica en Historia. Durante más de diez años dirigieron juntos la Maestría en Enseñanza de la Historia en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, el primer postgrado específico que abordó como objeto de estudio problemáticas propias sobre la enseñanza de la disciplina. ¿Para qué sirve el pasado? Viejos y nuevos problemas en la enseñanza de la historia, es el título de la propuesta editorial en la que participan como compiladores y autores, la cual presentan como cierre de un ciclo: la culminación en 2025 de su gestión en dicha Maestría. La obra, publicada por la Editorial de la Universidad Nacional del Sur en 2024, se compone de siete capítulos en los que estudiantes avanzados o egresados del postgrado comparten los resultados y conocimientos producidos en el marco de su recorrido formativo. Cada autor y autora desarrolla analíticamente una diversidad de temas relacionados con la enseñanza escolar de la materia Historia cuyo hilo de sentido se sintetiza en la pregunta ¿para qué sirve el pasado? Un viejo interrogante que interpela con nuevas connotaciones tanto a investigadores y docentes como a estudiantes, especialmente en contextos de transformación y crisis social con resonancias que cuestionan el rol de la escuela y, en particular, de la Historia como un saber socialmente valioso.
Amézola y Del Valle no dejan a sus lectoras y lectores a la deriva en la búsqueda de una respuesta. Por el contrario, con precisión y fundamento ofrecen una clara explicación acerca de la utilidad de la Historia que funciona como premisa fundante de este libro. Pensar históricamente y desarrollar una conciencia histórica son dos formas de pensamiento y de vincularse con el conocimiento disciplinar que solo se pueden aprender en la escuela, a través del estudio de la materia. No se trata únicamente de saber historia sino también de saber historiar, tal como sostuvo Gonzalo de Amézola (2008) en otra oportunidad. Es decir, para las y los estudiantes supone la posibilidad de apropiarse de aquellas estrategias metodológicas que se ponen en juego en la construcción del conocimiento social del mismo modo que lo hacen las y los historiadores. Por otra parte, su respuesta acerca del para qué del pasado guarda un sentido profundamente pragmático para la vida cotidiana de cualquier persona, aunque menos evidente. El desarrollo de una conciencia histórica, según los postulados de Jörn Rüsen, Klaus Bergmann y Agnes Heller, permite integrar tres temporalidades que suelen pensarse de manera desarticulada: pasado, presente y futuro como una tríada para analizar críticamente el mundo en que vivimos y el que proyectamos construir. Todos los capítulos de esta obra nos orientan de alguna manera en esa dirección.
Luego de una breve introducción a cargo de los compiladores, Stella Maris Viviana Gómez escribe el primer capítulo de este libro, titulado “Usos y apropiaciones del antiguo Israel en las propuestas editoriales bonaerenses”. Posicionándose en el campo de la manualística, la autora analiza el tratamiento de la historia del antiguo pueblo de Israel en un total de veinte manuales escolares de Ciencias Sociales elaborados por once editoriales para la provincia de Buenos Aires, publicados entre 2007 y 2022 en el marco de la Ley Nacional de Educación N° 26.206 vigente. Su trabajo se sostiene sobre tres postulados centrales. En principio, en el contenido de referencia predomina discursivamente una narrativa bíblica judeocristiana que desatiende los avances científicos de la historiografía, la arqueología o la epigrafía imprimiéndole un sentido religioso, eurocéntrico y decimonónico. Segundo, los manuales, textos escolares o libros de texto son muy utilizados por los profesores y profesoras en la planificación y organización de las prácticas de enseñanza, valorados como materiales curriculares que “facilitan” la toma de decisiones pedagógicas. Tercero, se constata que, aunque en el Diseño Curricular de primer año de Ciencias Sociales de la Escuela Secundaria Básica (2007) bonaerense, el tema queda solapado en un amplio recorte temporal en tanto contenido correspondiente a la historia del mundo antiguo sin enunciación explícita, sí se contempla y aborda en los manuales escolares que componen su muestra. En este sentido, la autora se pregunta ¿cuál es la finalidad de la enseñanza de la historia de Israel antiguo en estos libros de texto? ¿Qué contenidos se seleccionan para su enseñanza y qué recursos se proponen para su abordaje? En particular, ¿qué fuentes textuales o iconográficas extra-bíblicas están presentes? A través de un riguroso y exhaustivo análisis, Gómez problematiza las relaciones y tensiones existentes entre las prescripciones curriculares, las propuestas editoriales y las prácticas de enseñanza desde enfoques renovados.
En una clara continuidad conceptual con este primer trabajo, Nicolás Eduardo Ferrari analiza cómo el Cercano Oriente es presentado, en tanto contenido disciplinar, en los Diseños Curriculares y libros de texto de la Educación General Básica (EGB 3) y de la Nueva Escuela Secundaria bonaerense desde una perspectiva comparada. “Legados del pasado, retos del presente. Reflexiones sobre la presencia-ausencia del Cercano Oriente en los libros de texto y los marcos curriculares” es el segundo capítulo de este libro, en el que el autor intenta identificar cambios y continuidades respecto a las narrativas sobre la región en los documentos normativos y propuestas editoriales producidos durante las dos últimas reformas educativas nacionales de 1993 y 2006. Al igual que advirtió Gómez sobre la historia del antiguo Israel, Ferrari observa que, si bien el Cercano Oriente es un contenido que se desdibuja progresivamente en los Diseños Curriculares de la escuela secundaria y adquiere mayor presencia recién en el último Plan de Estudio del Profesorado de Historia de la provincia de Buenos Aires del año 2023, siempre tuvo una fuerte presencia en los manuales escolares. El autor explica esta cuestión a través de la tendencia más estable y conservadora que caracteriza a estos últimos textos en relación con el código disciplinar de la historia. En este sentido, la narrativa predominante ofrece una visión simplista, lineal, exotizada y eurocéntrica al presentar a las civilizaciones del Cercano Oriente desde un enfoque orientalista, como “cuna de la civilización” y, por lo tanto, a Occidente como legítimo heredero y continuador cultural. Finalmente, Ferrari asume un tono más propositivo y presenta posibles líneas de acción para eventuales reformas educativas a partir de nuevas tendencias en la enseñanza de la historia sobre este tema que ponen énfasis en la complejidad, dinamismo y diversidad de las sociedades del pasado.
Gonzalo de Amézola y Laura del Valle son los autores del tercer capítulo de esta obra, que titulan “Narrativas, menciones y olvidos. La historia reciente en la escuela secundaria de la provincia de Buenos Aires. Un estudio de caso”. En este trabajo se presentan los resultados de una encuesta realizada a estudiantes secundarios de quinto año de la ciudad de Bahía Blanca entre 2018 y 2023. A través de la escritura de narrativas que dieran cuenta de la historia de los últimos cincuenta años en nuestro país, se intentó indagar los conocimientos de las y los estudiantes sobre la última dictadura militar argentina y su conciencia histórica sobre este tema. En total, se obtuvieron y analizaron 285 respuestas revelándose un dato, al menos, llamativo. El tema fue omitido por el estudiantado en el 60 % de los relatos para pensar el periodo. Si bien la muestra y los resultados no pretenden ser representativos, los autores señalan el contraste que esta información sugiere con la progresiva inclusión de la historia reciente como objeto de estudio y contenido escolar desde la reforma educativa de 1993 hasta la actualidad. Al interrogarse por los posibles motivos de tal paradoja y en la búsqueda de hipótesis, Amézola y Del Valle ponen el foco en las transformaciones y prescripciones curriculares de la provincia de Buenos Aires. A su vez, revisitan la relación, -y las tensiones-, entre la Historia y la(s) memoria(s) y el desafío que supone para la enseñanza de un pasado con características traumáticas en un marco de continuidad de un código disciplinar que ha priorizado una historia de gestas heroicas, entre otros aspectos. Con familias y estudiantes nacidos en democracia, ¿para quiénes es, entonces, reciente la historia reciente? Con esta pregunta nos interpelan los autores y nos proponen repensar el vínculo y los sentidos entre la enseñanza del pasado cercano, la formación ciudadana y la defensa de los derechos humanos en el contexto de un Estado de derecho para las y los jóvenes estudiantes del presente y del futuro.
En el cuarto capítulo, titulado “Enseñanza de la historia y representaciones sociales. Estudio de caso sobre el primer peronismo en alumnos de una escuela secundaria”, Silvana Gudaitis asume el rol de investigadora de su propia práctica -papel que nos insta a desempeñar a todas las y los docentes- y se pregunta acerca de cómo la enseñanza de la Historia puede tensionar las representaciones sociales que portan los y las estudiantes, promoviendo que obtengan herramientas para pensar históricamente. Tales representaciones están ligadas, entre otras cuestiones, a la información circulante en medios de comunicación, internet y redes sociales, las cuales gravitan en la composición de un sentido común frente al cual el pensamiento histórico puede promover la reflexividad y el análisis crítico.
Esta investigación-acción, como la define su autora, se realiza en un aula de cuarto año de una escuela secundaria de gestión pública de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y se centra en la enseñanza del primer peronismo, período atravesado por múltiples y diversas representaciones sociales. Se recurre a un cuestionario, realizado al inicio y al cierre de una secuencia didáctica, que permite conocer las representaciones sociales de los y las estudiantes acerca del proceso histórico abordado y analizar el grado de transformación de las mismas una vez transcurridas las clases. Durante su desarrollo, la docente e investigadora propone el análisis y contraposición de fuentes primarias y secundarias de carácter escrito y audiovisual que posibilitan pensar la complejidad del período desde la multiperspectividad y la multicausalidad.
El análisis de los resultados de la encuesta nos invita a pensar el lugar de las ideas previas en la enseñanza de la Historia, así como las potencialidades de propiciar ámbitos de debate plurales y respetuosos en los cuales los y las docentes podamos gestionar disensos y fomentar el análisis crítico.
En “Cómo trabajar conceptos de Historia en clase”, quinto capítulo de este libro, Gustavo Gotbeter se propone pensar la centralidad del trabajo crítico con conceptos en la enseñanza de la disciplina, en la búsqueda por suscitar aprendizajes significativos a través de los cuales las y los estudiantes puedan crear conciencia de sí mismos como sujetos históricos, sirviéndose para ello del pensamiento histórico.
Dada la falta de consenso sobre los significados y alcances referenciales de los conceptos en Historia, el autor propone abocarse, en el aula, al trabajo crítico en torno a la construcción, características e historicidad de los conceptos disciplinares. En este sentido, Gotbeter relata una experiencia realizada en tres grupos de sexto grado de escuelas primarias y en uno de tercer año de secundaria, en la que se problematizó el concepto de migración a partir de un ejercicio que buscaba atender a zonas de incertidumbre referencial que posibilitaran indagar críticamente en su complejidad y multiplicidad de sentidos. Por medio de diversos registros, en el capítulo se recuperan las propuestas didácticas desplegadas, así como se recogen y analizan las voces e interpretaciones de los y las estudiantes.
En el capítulo sexto, por su parte, Andrés Dragowsky nos invita a pensar “La historia pública, los consumos digitales juveniles y los modos de uso de cultura digital como marcos para un nuevo código disciplinar en la enseñanza de la Historia”. Para ello, se recuperan críticamente los aportes de distintos investigadores e investigadoras, en la búsqueda de un diálogo que pretende alumbrar la confluencia entre historia, jóvenes, redes y escuela. En este capítulo, se parte de considerar ineludible la presencia en las instituciones escolares de consumos culturales históricos diversos provenientes del ámbito digital y de los medios de comunicación en general.
De este modo, el autor analiza el proceso de conformación de un nuevo código disciplinar de la Historia atendiendo a lo que denomina “el conjunto de modalidades de aprehensión del saber imperantes en la sociedad de pantalla”, cuya trama supone, asimismo, la emergencia de nuevos valores sociales, así como la circulación de diversas imágenes del pasado que carecen de sustento académico, aunque inciden en la formación de conciencia histórica en los y las jóvenes y la ciudadanía en su conjunto.
En el último capítulo, titulado “las prácticas docentes en la formación de Profesores de Historia”, Mariano Santos La Rosa indaga en la formación de profesores y profesoras de Historia atendiendo a una instancia que se considera nodal: la realización de las prácticas de residencia áulica. Para ello, el autor realiza un análisis comparativo de tales prácticas e indaga en los Planes de Estudio de los profesorados del nivel superior universitarios y no universitarios, en particular de la Universidad Nacional del Sur y de los Institutos Superiores de Formación Docente de la provincia de Buenos Aires. Tales diseños son pensados en su historicidad, en diálogo con políticas y legislaciones vigentes en distintos períodos, y atendiendo a los sentidos que ponen en juego respecto de las prácticas de residencia, la construcción de una identidad profesional y la formación ofrecida en términos de Didáctica Específica. Esta última se considera fundamental para la preparación de futuros profesores y profesoras que se afrontarán, de acuerdo al autor, a las tensiones y complejidades entre innovación y tradición que atraviesan al código disciplinar de la historia.
Para concluir esta reseña, quisiéramos poner énfasis en la contribución múltiple de esta obra colectiva para los estudios sobre la enseñanza de la Historia.
Su lectura nos permite advertir algunos cambios y continuidades respecto a los modos de enseñar y aprender la Historia escolar en nuestro país, a la vez que nos presenta problemáticas emergentes que desafían a docentes e investigadores a volver sobre los principales núcleos reflexivos de la Didáctica Específica: ¿qué historia(s) enseñar a las y los jóvenes estudiantes?, ¿para qué y cómo hacerlo en el mundo actual? A quienes nos ocupa y preocupa mejorar nuestras prácticas de enseñanza en Historia encontraremos en este libro posibles pistas para renovadas respuestas.
Referencias bibliográficas
Amézola, G. de (2008) Esquizohistoria. Buenos Aires: El Zorzal libros.
Recepción: 15 mayo 2026
Aprobación: 05 junio 2026
Publicación: 01 julio 2026