Trabajos y Comunicaciones, 2da. Época, Nº 47, e051, enero-junio 2018. ISSN 2346-8971
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Departamento de Historia

 

ARTÍCULOS / ARTICLES



Desde los primeros puestos rurales hasta la estancia moderna del sur bonaerense: un recorrido arqueológico



 

Vanesa Natalia Bagaloni

Universidad Maimónides - CONICET, CEBBAD, Departamento de Ciencias Naturales y Antropológicas,
Fundación de Historia Natural Félix de Azara, Argentina
bagaloni.vanesa@maimonides.edu

 

 

Cita sugerida: Bagaloni, V. (2018). Desde los primeros puestos rurales hasta la estancia moderna del sur bonaerense: un recorrido arqueológico. Trabajos y Comunicaciones (47), e051. https://doi.org/10.24215/23468971e051

 

 

Resumen
El avance de la población criolla sobre territorio indígena en el sur bonaerense desde la segunda mitad del siglo XIX implicó la emergencia, conformación y consolidación de un nuevo ámbito, el rural. En este trabajo, se discuten a nivel regional y comparativo los resultados del estudio arqueológico de los puestos rurales Las Toscas 3 y Máximo Ortiz y la estancia La Libertad. Dicha discusión se centró en el uso del espacio en las instalaciones rurales referidas, la producción y explotación de animales domésticos, la dieta rural, los hábitos de consumo relacionados con una gran cantidad de artículos y bienes europeos, entre otros aspectos.

Palabras clave: Puesto rural; Estancia moderna; Segunda mitad del siglo XIX; Sur bonaerense; Arqueología histórica.



From the first rural puestos to the moderm farm of the south of Buenos Aires province: an archaeological trail

 


Abstract
The advance of the creole population over indigenous territory in the south of Buenos Aires province since the second half of the 19th century implied the emergence, conformation and consolidation of a new field, the rural. In this paper, the results of the archaeological study of the rural posts Las Toscas 3 and Máximo Ortiz and the farm La Libertad are discussed at a regional and comparative level. This discussion focused on the use of space in such rural facilities, the production and exploitation of domestic animals, the rural diet, consumption habits related to a large number of European goods and goods, among other aspects.

Keywords: Rural puestos; Modern farm; Second half of the 19th century; Southern Buenos Aires; Historical archaeology.

 

 

 

Introducción

Por medio del sistema de enfiteusis y posteriormente, de arrendamientos y subarrendamientos, la población no indígena comenzó a ocupar las tierras del sur bonaerense entre 1830 y 1850, sustraídas a los pueblos originarios (Bagaloni, 2014a; Eiras & Vassolo, 1981; Infesta, 2003). Luego del avance militar, constituido a partir de la instalación de fuertes y fortines en la frontera Sur y Costa Sur, los terrenos fueron comprados en las décadas de 1860 y 1870 (Eiras & Vassolo, 1981; Valencia, 2005). Estos primeros asentamientos criollos fronterizos no militares constituyeron unidades productivas permanentes, fundamentalmente ganaderas, que no fueron ajenas a las modificaciones socio-económicas y culturales que se gestaron hacia mediados de siglo XIX. Es así que, en la segunda mitad de la centuria, en estos asentamientos nacieron nuevas maneras de concebir el espacio al interior de las viviendas, se produjo el compartimento de los campos y el paso de la actividad ganadera extensiva a una intensiva y cada vez más especializada. Todo se complejizó y se centralizó. Dentro de las estancias, además del casco principal, se encontraban puestos de distinta jerarquías y chacras a cargo del dueño principal, mayordomos, capataces, chacareros, puesteros y peones, respectivamente (Reguera, 1999). En este marco, los pobladores rurales del sur bonaerense adquirieron nuevos hábitos domésticos y prácticas sociales así como necesidades económicas (Brittez, 2000; Carrera, 2014; Correa & Wibaux, 2000; Mayo, 2000).

De esta manera, el mundo rural pampeano se modificó, estableciéndose nuevos paisajes y hábitos que pudieron ser conocidos arqueológicamente. Desde la arqueología histórica se ha avanzado en el abordaje de este nuevo mundo rural emergente. La arqueología histórica rural estudia en sentido amplio todas las instalaciones criollas total -p.e. estancias, chacras y puestos- y/o parcialmente -p.e. asentamientos militares, tolderías indígenas, casas de negocios y pulperías- productivas y emplazadas en el espacio fronterizo y/o rural pampeano (Bagaloni, 2014a, 2014b). Estos asentamientos constituyeron parte de una red que componía un sistema que los conectaba y los mantenía; un ámbito integrado por diversas personas, múltiples situaciones, relaciones y contextos. Desde esta perspectiva, nuestras interpretaciones se basaron en el análisis y discusión crítica tanto de los restos arqueológicos como de los documentos escritos y las fuentes gráficas.

A continuación desarrollaremos este recorrido de transformaciones espaciales, económicas y sociales a través de los sitios arqueológicos estudiados por la autora: los puestos Las Toscas 3 (LT3) y Máximo Ortiz (MO) y, la estancia La Libertad (LL); y en comparación con otros sitios arqueológicos productivos contemporáneos bonaerenses (Figura 1). La microrregión de estudio abarca los partidos de San Cayetano, Tres Arroyos, Gonzales Chaves y sur de Benito Juárez. El objetivo del artículo estuvo orientado a conocer, analizar y discutir distintos aspectos relacionados con el uso del espacio en los puestos rurales y estancias, la producción y explotación de animales domésticos, la dieta rural, los hábitos de consumo de una gran cantidad de artículos y bienes europeos por parte de las poblaciones rurales bonaerenses, entre otros; desde la comparación de casos arqueológicos y la integración de las microhistorias (Levi, 1993) de algunos de los habitantes de dichos asentamientos, sobre todo de Teófilo C. Gomila.

Figura 1

Mapa de la provincia de Buenos Aires con la microrregión de estudio de la autora
(sombreado gris) y la ubicación de los sitios arqueológicos tratados en este artículo: 1. LT3, 2. MO,
3. LL, 4. V2, 5. ESI, 6. EIn, 7. EBV y 8. EIr.

 

Partimos de una serie de conjeturas principales y de base que se sucedieron en los ámbitos rurales de la región en la segunda mitad del siglo XIX: 1) la complejización, sectorización y jerarquización del espacio doméstico y rural; 2) la especialización e intensificación productiva basada en la cría de ganado, fundamentalmente ovino y vacuno, y en la agricultura de forrajes y de subsistencia; 3) la ampliación de las prácticas sociales y la categorización de las relaciones laborales; y 4) el consumo de una variada gama de artículos y bienes con un claro predominio de productos de procedencia extranjera que se incorporaron a la vida cotidiana producto de la modernización del mundo rural. El abordaje arqueológico de tales presunciones exclusivamente en sitios rurales de carácter civil y agropecuario -como lo constituyen los puestos y estancias aquí abordadas- constituye un primer acercamiento sobre diversas características, transformaciones y problemas propios de este tipo de asentamientos, que no se han tratado de manera integral ni distintiva, por lo menos, en el campo de la arqueología. Hasta el momento, sólo contamos con los estudios de F. Brittez (2000, 2009) quien aborda algunas de estas temáticas en un conjunto de casos arqueológicos de distinta índole, entre los que se encuentran las estancias y puestos rurales.

Los sitios arqueológicos estudiados

Las investigaciones desarrolladas en estos tres sitios ya han sido publicadas previamente (Bagaloni, 2010, 2014b; Bagaloni, Perdomo & Ainchil, 2011; Bagaloni & Carrascosa Estenoz, 2013; Bagaloni & Martí, 2013) por lo que aquí se sintetizan los resultados del análisis de los conjuntos arqueológicos hallados (Tabla 1). El estudio de los puestos rurales estuvo guiado por un conjunto de interrogantes tales como cuáles eran las características relevantes de la materialidad de estos primeros asentamientos rurales, cuál era la forma de subsistencia de sus habitantes, qué hábitos domésticos mantenían, con qué tecnologías contaban, qué tipo de prácticas de producción, consumo y descarte tenían, qué artículos locales y europeos utilizaban y/o consumían y cómo los obtenían, cómo era el uso del espacio, cómo se conformó y consolidó un nuevo paisaje rural mientras y luego de las ocupaciones indígenas y, qué transformaciones experimentaron desde mediados hasta fines del siglo XIX. Los dos sitios arqueológicos, uno superficial (LT3) y otro en estratigrafía (MO), atribuidos a poblaciones y/o puestos rurales precursores en la microrregión de estudio ocuparon los terrenos, por lo menos, desde la década de 1860 y al exterior de la línea oficial de frontera según lo registrado en distintas fuentes documentales (Bagaloni, 2010, 2014a, 2014b).

El sitio LT3 se encontró al este del partido de Tres Arroyos y al noroeste de la laguna Las Toscas y forma parte de la localidad homónima (Bagaloni, 2010, 2014a, 2014b). Los materiales arqueológicos se registraron en superficie distribuidos en un área acotada de la playa. El conjunto arqueológico (n = 8350) se compone mayormente de restos vítreos y óseos seguidos por artefactos líticos, ladrillos, metales y materiales cerámicos. Este sitio presentó un origen múltiple y constituye un palimpsesto formado por una concentración de materiales indígenas y criollos producto de distintas ocupaciones: 1) una indígena de momentos prehispánicos dada por la presencia de artefactos líticos, 2) otra criolla de momentos posthispánicos de la segunda mitad del siglo XIX sustentada por los restos vítreos y cerámicos y 3) ocupaciones recientes dada por algunos de los elementos óseos y metálicos posiblemente dejados por los posteriores habitantes y pescadores de la laguna.

Tabla 1. Síntesis de los conjuntos arqueológicos estudiados por la autora.

Sitio/ Material

Las Toscas 3

(Pdo. Tres Arroyos)

Máximo Ortiz

(Pdo. San Cayetano)

La Libertad

(Pdo. San Cayetano)

Vidrio

Botellas cuadradas de ginebra (limetas) y cilíndricas de vino, cerveza, champagne, hesperidina. Frascos de perfumería y/o farmacia. Vaso.

Botellas cuadradas de ginebra. Vaso.

Vidrio plano. Botellas cilíndricas de vino, hesperidina, bitter; y cuadradas de ginebra, Frascos de perfumería y farmacia. Vasos. Botones.

Óseo

Fauna doméstica (caballo, vaca y oveja) y silvestre autóctona (coipo, armadillos, vizcacha) e introducida (liebre europea). Aves y peces.

Mamíferos pequeños y medianos, armadillos (peludo, mulita), roedores y aves.

Fauna doméstica (oveja, vaca, caballo, cerdo) y silvestre autóctona (peludo, comadreja) e introducida (liebre europea). Roedores, cérvidos, cánidos. Aves (Passeriforme, gallina, ñandú).

Constructivo

Ladrillos de fabricación manual

-

Ladrillos artesanales. Baldosas nacionales e importadas. Azulejos, tejas, revestimientos de paredes y pisos.

Metal

Clavos (uno con cabeza y sección redonda), alambres, cuchillo y elementos de pesca

Clavo de cabeza y sección redonda

Alambre, calvos de sección cuadrada y redonda, cerrojos, perillas, tachuelas, argollas, bulón, chapa, hebillas, botón, cuchillo, proyectiles y vainas.

Cerámica

Loza whiteware lisa y decorada (platos, tazas, bowls y bacín), botella de gres de ginebra, cazuela de porcelana de pipa.


Loza pearlware decorada (plato)

Lozas pearlware y whiteware lisas y decorada (platos, tazas, fuente y jarro). Botella de gres de ginebra y/o agua mineral y de cerveza. Tintero de gres. Pipas de caolín. Taza y figurilla de porcelana. Cerámica roja-negra. Cerámica indígena. Botón.

Cronología

Último tercio del siglo XIX

Último tercio del siglo XIX

Último tercio del XIX –principios de siglo XX


En relación a la segunda ocupación, en el duplicado de mensura de Tres Arroyos Nº 64 (1875), en el sector norte de esta laguna, se observa un asentamiento denominado “puesto Chorroarin”, el cual pudo haber sido un puesto netamente ganadero. Teniendo en cuenta la evolución de la tierra pública, esta área se encontraba habitada por poblaciones criollas, supuestamente, desde 1838 (según duplicado de mensura de Tres Arroyos N° 51, 1871). Este terreno donde se ubicaba el puesto estaba arrendado desde principios de 1860 por Carlos M. Baigorri, quien a fines de esta década entra en conflicto con su subarrendatario estimando que desde 1865 hasta principios de 1869 la “ocupación indebida de mi campo de las Toscas (…) ha sostenido hasta hoy 2000 cabezas de ganado vacuno, 500 mil lanares y 150 caballares” (Legajo 115, Expediente N° 9154/0, 1868, Escribanía Mayor de Gobierno, Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires).

Por otro lado, el sitio MO se localizó en el partido de San Cayetano, en la margen derecha del arroyo Pescado Castigado, en una lomada. En dicha lomada se realizaron dos sondeos y una recolección superficial, hallándose una diversidad de materiales arqueológicos (n = 281). Estos corresponden mayormente a restos faunísticos y vítreos, seguidos por cerámicos y metales. En cuanto a la documentación escrita en este sector se registró el puesto Máximo Ortiz habitado desde 1855 (duplicado de mensura Nº 50 del partido de Gonzales Chaves correspondiente a la testamentaria de Don Juan Rosa Ortiz, 1880).

A pesar de las características diferentes de ambos sitios es posible compararlos arqueológicamente. El objetivo de este cotejo es reconocer tendencias generales y explorar las similitudes y diferencias sobre las viviendas rurales, funcionalidades, hábitos y modos de vida en el espacio rural del sur bonaerense. En ambos sitios, el número y la diversidad de los materiales vítreos y óseos ha sido mayor en relación con los restos cerámicos, de metal y los elementos constructivos. Dentro del conjunto vítreo de ambos sitios, se consignaron limetas y vasos. En LT3, también se hallaron botellas cilíndricas y frascos. En el conjunto faunístico de los dos sitios se encontraron mamíferos de distinto porte, armadillos y aves. Además, en LT3 se registraron restos de fauna silvestre como vizcacha, coipo, liebre europea así como un pez. En ambos sitios se identificaron huellas de corte sobre todo en mamíferos. En MO, dos costillas de mamífero mediano -probable oveja- con un alto grado de meteorización presentaron huellas de descarne así como una porción de diáfisis de hueso largo de mamífero pequeño. Asimismo, se dio el aprovechamiento de dasipódidos. En LT3 únicamente se han identificado marcas de procesamiento en ungulados domésticos -oveja, vaca y posiblemente caballo-. Estas huellas se atribuyeron a actividades de cuereo, desarticulación y/o fileteo. Además del registro arqueofaunístico, las fuentes escritas como la antes citada para LT3 apoyarían la idea de la cría y explotación de ganado vacuno, ovino y caballar de manera extensiva, por lo menos, hasta la década de 1860.

Ha sido importante en estos sitios el hallazgo de materiales cerámicos -loza, gres, porcelana- ya que nos permiten conocer los hábitos personales y estilos de mesa, así como realizar estimaciones cronológicas en conjunto con el material vítreo. El estudio de las botellas de ginebra holandesa, de vino francés e inglés, de sidra o champagne, de Hesperidina, los frascos, la vajilla de loza inglesa y la pipa de porcelana europea ubica a estos contextos arqueológicos hacia la segunda mitad del siglo XIX. Tanto el registro vítreo como el cerámico reflejan distintas prácticas domésticas y sociales, tales como el consumo de bebidas alcohólicas y el uso de una específica vajilla de mesa específica acorde a las modas que entonces estaban imponiéndose (Carrera, 2004; Correa & Wibaux, 2000; Mayo, 2000). Y vemos también, que para el caso de LT3, se encuentran representados hábitos relacionados con la higiene y el cuidado personal. Además en este sitio los fragmentos de ladrillos y los metales podrían corresponderse con parte de la incipiente infraestructura de los puestos rurales. Por último, queremos destacar la importancia del abordaje arqueológico de este tipo de instalaciones. Primero, los puestos rurales han sido los asentamientos más difíciles de ubicar durante las prospecciones arqueológicas aunque fueron los que estaban mayormente representados en los duplicados de mensura estudiados (Bagaloni 2014a, 2014b). Segundo, hasta el momento no existen otros estudios arqueológicos sobre puestos rurales de carácter agro-ganadero en el sur bonaerense. Tercero, estas iniciales viviendas rurales han sido primordiales en la conformación de los primeros poblados y pueblos de la microrregión.

Por orto lado, la investigación sobre las estancias procuró comprender la modalidad de expansión territorial de estos establecimientos vinculados a distintas actividades agropecuarias así como los circuitos de abastecimiento, producción y consumo de bienes necesarios para la vida fronteriza y/o rural en el sur bonaerense, los hábitos cotidianos, los patrones alimenticios, la intensa y compleja red de relaciones sociales, entre otros. Estos aspectos se fueron configurando durante el proceso, no sólo de conformación de los pueblos, sino también de consolidación del país basado en ideales liberales y progresistas, sumergido en un contexto de mundo moderno, industrial y capitalista (Garavaglia & Gelman, 2003; Hobsbawm, 1998; Zeberio, 1999).

El sitio LL se ubicó sobre la margen derecha del arroyo Cristiano Muerto, en el partido de San Cayetano (Bagaloni, 2010, 2014a, 2014b). El conjunto arqueológico recuperado (n= 5602) tanto en superficie como en estratigrafía se compone de restos óseos seguidos de metales, vidrios, materiales constructivos y cerámicos. La muestra arqueofaunística presentó una gran diversidad taxonómica. Sin embargo, más de la mitad se atribuyó a oveja y mamíferos medianos. Asimismo, se registraron evidencias de termoalteración y modificaciones antrópicas, dadas por el uso de cuchillo, hacha y sierra manual y eléctrica, que nos indicaron distintas actividades desde el procesamiento inicial hasta el consumo de distintas especies como oveja, vaca, chancho y peludo, entre otras (Bagaloni & Carrascosa Estenoz 2013). Dentro de los metales se distinguen diversos elementos en relación con la construcción y el mobiliario de la estancia. A partir de los conjuntos vítreos y cerámicos se reconocieron las prácticas domésticas y hábitos de mesa así como los circuitos de obtención y consumo de una variada gama de productos de origen principalmente europeo (Bagaloni 2010). En este sitio encontramos mayor diversidad que en los puestos rurales. Entre ellos, botellas de vino francés, Hesperidina, Bitter, ginebra holandesa, cerveza, frascos de perfumería y farmacia, vasos, vajilla de loza inglesa, cerámicas rojas y locales. También, se registraron elementos de uso personal que denotan la alfabetización de sus habitantes y el hábito de fumar tabaco -tintero de gres y pipas de caolín francesas-, de vestimenta -botones de cerámica y de nácar y, hebillas de metal- y constructivos locales, como por ejemplo, ladrillos de manufactura manual, baldosas y teja. Un tramo de pared derribada del casco principal fue localizado en una de las cuadrículas excavadas así como un piso de ladrillos. Por tanto, se asignó este sitio a un establecimiento tipo estancia que funcionó, por lo menos, desde 1870 hasta 1930 según lo indican los materiales arqueológicos -vítreo, cerámico y constructivo-, los duplicados de mensuras, la historiografía local y regional, el registro fotográfico, los documentos y expedientes consultados así como los relatos orales (Bagaloni, 2010, 2014a; Bagaloni & Martí 2013). De igual forma, un rico corpus de fuentes escritas y gráficas -entre ellos, cartas, testamento, memorias y fotografías tomadas por Teófilo C. Gomila, uno de sus propietarios desde 1878- la describen como una residencia central, con un mirador y cañón, una casa de ramos generales, una vivienda para peones, otras dependencias y distintos puestos rurales como, por ejemplo, Las Martinetas y Puesto Colorado (Bagaloni 2014a).

Los casos arqueológicos comparados

Para el sur bonaerense no contamos con antecedentes de investigaciones arqueológicas que hayan abordado de forma sistemática el análisis de las primeras viviendas rurales. Sin embargo, encontramos el estudio de dos sitios arqueológicos (Tabla 2) que fueron interpretados como casas o puestos rurales en la provincia de Buenos Aires, Vizcacheras 2 (V2) y El Santuario I (ESI). El primero de ellos, V2 constituyó un puesto de estancia donde se recuperó una gran variedad de artículos importados -vajilla, bebidas, medicamentos-, restos de fauna doméstica y silvestre con signos de procesamiento, objetos de uso personal -pipas, arma, vestimenta- y elementos constructivos que indicaban una infraestructura relativamente importante -ladrillos, tejas, baldosas, vidrios planos, clavos- (Brittez, 2000, 2002, 2004, 2009). Asimismo, el sitio ESI se trata de un contexto de consumo y descarte de alimentos y bebidas por parte de trabajadores rurales de un establecimiento productivo tipo estancia cercano al Río de la Plata (García, 2014). En cuanto a las estancias se registraron dos sitios arqueológicos en el sur y otro en el este bonaerense que presentan similar cronología que LL. El primer sitio, Estancia Infierno (EIn), ubicado en la margen derecha del arroyo Las Brusquitas, se trata de un asentamiento tipo estancia del último cuarto del siglo XIX. Entre los materiales recuperados en estratigrafía se encuentran restos óseos de Ovis aries casi en su totalidad, vajilla de loza inglesa, botellas de vidrio y gres, frascos, vasos, vidrio plano tipo ventana y pipas de caolín. Asimismo, diversos elementos metálicos y constructivos, entre éstos últimos, ladrillos y tejas marca Sacoman, azulejos Pas-de-Calais y baldosas francesas Leon Duplessy de Havre (Brittez, 2000, 2009).


Tabla 2. Conjuntos arqueológicos rurales bonaerenses

Sitio/ Material

Vizcacheras 2(Pdo. Brandsen)

El Santuario I (Pdo. Magdalena)

Ea. Infierno

(Pdo. Gral. Alvarado)

Ea. Ballenera Vieja (Pdo. Gral. Alvarado)

Ea. Iraola (Pdo. La Plata)

Vidrio

Botellas de vino, Hesperidina, frascos de perfumería-farmacia, vaso, farol, tintero, plano de ventana, botones.

Botellas cilíndricas de vino y cuadradas de ginebra holandesa, botones.

Botellas cuadradas de ginebra, frascos, vasos y plano tipo ventana.

Botellas y frascos, plano tipo ventana. Botones.

Botellas cuadradas de ginebra, cilíndricas de vino y licor o jerez, damajuana, frascos, rectangular de tónico, plano tipo ventana.

Óseo

Fauna doméstica (oveja, vaca, caballo, perro, gato, gallina, pavo) y silvestre (coipo, ñandú, perdiz, rata, aves, peces y liebre europea).

Fauna doméstica (oveja y vaca) y silvestre (venado, coipo, tuco-tuco, ñandú y otras aves, peces)

Fauna doméstica (oveja, vaca, caballo, gato).

Fauna doméstica (vaca, oveja,) y silvestre (armadillos, roedores y aves).

Fauna doméstica: oveja -cordero-, caballo con marcas en escápulas, vacas, entre otros (Bogan com. pers. 2017)

Constructivo

Ladrillos, baldosas y tejas.

-

Ladrillos, tejas, azulejos y baldosas

Ladrillos y baldosas.

-

Metal

Clavos cilíndricos de cabeza redonda fabricados a máquina, proyectiles de armas de fuego, hebilla y botón.

Clavos de sección cuadrangular, rectangular y cilíndrica; bombilla.

Proyectiles de armas de fuego, alambres, clavos, herrajes, varillas.

Clavos

Clavos, pala, parte de arado, horquillas, chaira, alambre, bisagras, mango de sartén, cuchara, lastas y contenedores. Bomba de irrigación.

Cerámica

Loza whiteware lisa y decorada (platos, tazas y bowl) y un fragmento pearlware decorado. Botella de gres de cerveza y tinta. Pipa de caolín. ¿Cerámica local/ indígena/africana?

Loza.

Cerámica de pasta roja.

Botellas de gres.

Pipas de caolín.

Loza pearlware y whiteware lisas y decoradas. Botellas de gres de ginebra y cerveza. Pipas de caolín

Lozas pearlware y whiteware

Botellas de gres, frasco de porcelana.

Pipas de caolín

Loza inglesa pearlware y whiteware (plato, bowl, taza). Platos de te/café de porcelana. Botella de ginebra y cerveza de gres. Pipa de caolín.

Cronología

Último tercio del siglo XIX y primera década del siglo XX

Segunda mitad del siglo XIX

Último cuarto del siglo XIX

Segunda mitad del siglo XIX

Segunda mitad del siglo XIX

Fuente: elaborado en base a Brittez, 2000, 2002, 2006, 2004, 2009; Brittez y Wibaux 2011;
García, 2014; García Lerena y del Papa, 2014; Giovannetti y Lema, 2007).

 

El segundo sitio, Estancia Ballenera Vieja (EBV), se localiza sobre la margen derecha del arroyo La Ballenera y constituye un asentamiento rural tipo estancia establecido en la década 1830 por fuera de la línea de frontera oficial. Los restos arqueológicos hallados en estratigrafía corresponden a huesos de fauna doméstica y silvestre, loza inglesa, diversos recipientes de vidrio, gres y porcelana así como clavos, ladrillos y baldosas (Brittez & Wibaux, 2011). Por último, el sitio Estancia Iraola (EIr), ubicado a unos pocos km del Río de la Plata, constituye un basurero doméstico de la familia Iraola que vivía en dicha estancia. El mismo presentó gran diversidad de piezas óseas, vítreas, cerámicas y metales. Es de destacar la evidencia de vestimenta representada por botones de camisas de diversos materiales –vidrio, asta de vaca y ciervo- y partes de zapatos de cuero femenino (Giovannetti & Lema, 2007).

La configuración y el uso del espacio rural
Los primeros ranchos

Durante la época colonial y hasta entrado el siglo XIX, el aspecto de los primeros puestos rurales bonaerenses no había variado demasiado. No eran más que un rancho con piso de tierra apisonada -aunque algunos eran de ladrillo cocido-, paredes de barro crudo o cocido –adobe-, ventanas cubiertas por cueros y techos de paja o juncos (Figura 2). Si había un monte de ñandubay -Prosopis affinis- cerca se utilizaba la madera para armar su estructura (Moreno, 1998). Estos ranchos solían tener un solo ambiente destinado a múltiples usos -cocina, comedor, sala, dormitorio- o, a lo sumo, dos ambientes. Igualmente, la cocina podía estar agregada al rancho como una habitación aparte de la sala y del aposento (Cabrejas, 2000). Este único ambiente propiciaba el uso colectivo del espacio y de los objetos a su alcance. Según, el censo nacional de 1869, este tipo de construcciones constituían el 98,5% de la totalidad de las viviendas que fueron relevadas en los partidos de la microrregión de estudio (Tabla 3).

Hacia el último cuarto del siglo XIX, los ranchos comenzaron a cambiar, pasando a construirse casas de material, es decir, con paredes de ladrillo, puertas de ingreso a las habitaciones, con azotea o techos de teja, como veremos más adelante. Además, las actividades desarrolladas y las funcionalidades de los mismos se fueron haciendo cada vez más específicas y se complejizaron, constituyendo una parte fundamental de la organización de las estancias locales (Reguera, 1999, 2006). Estas estancias subdividieron cada vez más sus campos, reubicando puestos de manera estratégica. Estas separaciones del espacio al interior y exterior de las mismas permitieron una organización concreta y pautada del tiempo y de las actividades así como estuvieron destinadas a ejercer el control y la vigilancia y a generar distancia social (Brittez 2006).

Figura 2. Ranchos.

a. Óleo sobre tela, 100 x 140 cm, Idilio criollo, Juan León Pallière (1823-1887). b. Predicando, fotografía de autor desconocido,
Colección Witcomb, AGN, fines del siglo XIX. c. Pisando maíz, fines del siglo XIX. Álbum Aficionados, AGN, Inventario 213179.

Lo anteriormente expuesto se refleja en el registro arqueológico. La ausencia de materiales constructivos duraderos en la mayoría de los puestos abordados -MO y ESI- salvo pequeños fragmentos de ladrillo artesanales en LT3, indicarían que posiblemente hayan sido erigidos con elementos perecederos. Todos estos puestos no alcanzarían el porte edilicio que suponemos para V2 y los ubicados en la cercanía de LL. Según las fotografías tomadas por Teófilo Gomila (Figura 3), los puestos que existieron en relación con la estancia LL tuvieron una importante envergadura edilicia con paredes de material, techos de chapa o tejas, varias habitaciones, etc., con sectores aledaños arbolados y parcelados para corral de animales, huerta y/o agricultura. Es posible que V2 sea similar a estos debido a la gran presencia y diversidad de elementos constructivos hallados siendo destacable las cerámicas nacionales -ladrillos- e importadas, entre ellas, distintas variantes de tejas de la marca Pierre Sacoman y variedades de baldosas de las marca Marsella y Guichard (Brittez, 2002).

A partir de este estudio, es interesante analizar las características y funcionalidades que los puestos rurales pudieron tener como parte de las estancias en el área a lo largo del tiempo y sobre todo, en las últimas décadas del siglo XIX, considerando no sólo los casos arqueológicos mencionados sino también distintas fuentes citadas por historiadores (Cabrejas, 2000; Mayo, 2000; Reguera, 1999, 2006; Sábato, 1989; etc.). Estos puestos rurales comenzaron siendo unidades productivas de tipo pastoril cuyos habitantes primero se dedicaron a la explotación extensiva del ganado vacuno -como en el caso de LT3- y luego, a la cría de ovinos. También a tareas agrícolas a pequeña escala y para el sustento familiar. Estos campesinos generalmente no eran propietarios de la tierra, dependían de la fuerza de trabajo familiar y poseían cierta capacidad de acumulación (Reguera, 1999). Posteriormente, la demanda nacional y extranjera de productos ganaderos, el alza de los precios de los mismos, la disponibilidad de nuevas tierras, la especialización e intensificación productiva, entre muchos otros factores; consolidaron a la estancia como unidad productiva agrícola-ganadera y base para dicha expansión acorde al proyecto nacional y afianzamiento en el mercado mundial. Dentro de estas estancias existía un número de trabajadores permanentes y otros temporarios, que se integraban a las mismas de manera ocasional y/o estacional, constituyendo la población que habitaba estos puestos.

Tabla 3. Tipos de casas relevadas en los partidos de Necochea, Juárez y Tres Arroyos en el censo nacional de 1869

Tipo de casa / Partido

Casa con Azotea

Casa de Teja

Casa de Madera

Casa de Paja

Total

3c

2c

1c

2c

1c

2c

1c

1c

Necochea

-

-

-

-

-

-

-

242

242

Benito Juárez

-

-

6

-

-

-

4

302

312

Tres Arroyos

-

-

-

-

-

-

-

144

144

Total

-

-

6

-

-

-

4

688

698

Fuente: http://www.santafe.gov.ar/archivos/estadisticas/censos/C1869-TU.pdf, pp. 86-87.
Nota: La letra c corresponde a cuerpo.

En este último contexto, cuando hablamos de puestos rurales nos referimos a puestos ganaderos y/o chacras agrícolas con características y funciones cada vez más pautadas y específicas. Los primeros, dedicados a la cría y explotación de vacas y ovejas, con un predominio del lanar e invernada de carneros. Las segundas, orientadas a la producción agrícola de forrajeras y cereales con fines de exportación y para el abastecimiento interno de la estancia junto con las quintas. También cultivaban el alimento de los distintos animales: maíz para las gallinas, chanchos y pollitos, avena y cebada para carneros y novillos, alfalfa para los toros, etc. Además, se dedicaban a la plantación forestal para la producción de leña necesaria para el funcionamiento de las maquinarias, calentamiento de las marcas de yerra, para cocinar y como postes de los alambrados (Reguera, 1999). En este sentido, la funcionalidad de todos los puestos abordados desde la arqueología en este artículo se relacionaría con actividades productivas, sobre todo agrícola-ganaderas en las distintas áreas bonaerenses donde se hallaban emplazados. Los puestos rurales en el espacio fronterizo y rural pampeano han tenido un papel sumamente importante en la realización, mantenimiento y control de actividades concernientes a la producción agro-ganadera inicial de la microrregión, así como también en la circulación de bienes y productos nacionales y extranjeros que generaron con nuevas necesidades y hábitos de la vida cotidiana.

La ocupación efectiva por parte de la población criolla, la localización estratégica de los puestos cercanos a fuentes de agua como, por ejemplo, la laguna Las Toscas, el arroyo Pescado Castigado o el Río de la Plata, los incipientes caminos que originaron futuras redes como los que figuran en los duplicados de mensuras antes citados en nuestro caso -p.e. camino de Tres Arroyos, camino del Tandil al Cristiano, camino de Necochea a Juárez, etc.-, la parcelación del terreno para la ganadería o la agricultura, entre muchos otros elementos; impulsaron una transformación del paisaje en el sur bonaerense. Con el paso de las décadas, la consolidación de los primeros puestos criollos y la complejización de las actividades y circuitos productivos y comerciales configuraron un nuevo paisaje rural, diferente al establecido hasta el tercer cuarto de siglo XIX. Este nuevo panorama rural implicó la instalación de asentamientos de mayor envergadura, no sólo edilicia sino en relación con las actividades y funciones que allí se realizaban. La multiplicación de estos puestos, luego absorbidos por las estancias rurales, sumados a los comercios rurales y un aumento en el número y densidad de la población -como lo indican los censos nacionales de 1869 y 1895 y, el censo provincial de 1881- fueron conformando lentamente, junto con las redes viales y la llegada del ferrocarril, los primeros pueblos del sur bonaerense. En la microrregión de estudio entre 1885 y 1886 se extendió la línea de ferrocarril “Ferrocarriles del Sud” desde Tandil a la ciudad de Tres Arroyos pasando por los partidos de Juárez y Gonzales Chaves; creándose, a su vez, los pueblos de Juárez y Tres Arroyos en 1874 y 1885, respectivamente. Los pueblos de Gonzales Chaves (1906) y San Cayetano (1911) se fundaron posteriormente.

Figura 3. Puestos de la estancia LL.

a. Puesto Las Martinetas. b. Puesto Colorado (fotografías de T. Gomila, 1899, gentileza de V. Satas).

Para el caso de Tres Arroyos, Mulazzi (1938) destaca que hasta entrada la década de 1860, el partido constituía un territorio fronterizo con escasos pobladores: “…no hay familias establecidas [habiendo] hombres solos en las poblaciones” (Mulazzi 1938:44). Pero hacia fines de 1870 Gorraiz estima que el partido estaría ocupado “de extremo a extremo” y con miles de cabezas de ganado (Gorraiz 1935:75). En este sentido, según el censo de 1881, Tres Arroyos era casi exclusivamente un partido ganadero existiendo únicamente 25 hectáreas cultivadas (contrariamente a lo que sucede actualmente). La mayor parte de las tierras eran ocupadas por 1.521.240 lanares seguidos por 353.941 vacunos, 93.212 yeguarizos y 552 porcinos (Levene 1941:693). Esta tendencia de alguna manera ya se visualizaba en el censo anterior, que registró 82 hacendados, 175 peones, 65 capataces, 42 jornaleros y únicamente dos agricultores. Por último, para 1895 se presentó un núcleo urbano constituido por el 35,8% de los habitantes de la totalidad partido (Gorraiz 1935).

La espacialidad en la estancia bonaerense: nuevas actividades, órdenes y controles

Hacia mediados del siglo XIX en la pampa húmeda, comenzaron a gestarse una serie de cambios sociales y económicos de la mano de la modernización, la industrialización y el capitalismo que condujeron a la sociedad fronteriza bonaerense a transformarse en una sociedad agrícola-ganadera moderna hacia fines de dicha centuria. Estas transformaciones se dieron en forma gradual e implicaron el paso de la estancia de frontera a una empresa rural, de una ganadería extensiva a una ganadería intensiva con trabajo a corral y de la cría y explotación del ganado bovino a la de ganado ovino (Brittez, 2006; Reguera, 2006; Sábato, 1989; Sesto, 2005; Zebeiro, 1999). De esta forma, la construcción, la infraestructura y el funcionamiento de los espacios en los asentamientos tipo estancia variaron a lo largo del tiempo en la provincia de Buenos Aires (Brittez, 2006). Primeramente denominamos estancia a los establecimientos rurales productivos de cierta escala, cuya organización fue cambiando desde la primitiva estancia colonial dedicada a la producción de cuero vacuno hasta la actual empresa productora de cereales y ganado refinado como las estancias LL, EIn y EBV en el sur bonaerense (Brittez, 2006:91; Sábato, 1989:133).

La historiadora A. Reguera (1999, 2006) establece un esquema de relaciones y funcionamiento (Figura 4) dentro de las estancias bonaerenses para la segunda mitad de siglo XIX tomando el caso del pionero terrateniente Ramón Santamarina, propietario de tierras en distintos partidos de la provincia de Buenos Aires, entre ellos algunos de nuestra área de estudio. La estancia como unidad productiva agrícola-ganadera con orientación al mercado se encontraba compuesta de un casco principal de material donde habitaba el estanciero y su familia así como en algunas también el mayordomo y su familia. Contaba con determinada infraestructura -puestos, chacras, corrales, galpones, aguadas- y tecnología -alambrado, maquinarias, arado, carros- que produjeron una modificación del paisaje rural. A pesar de vender/exportar gran parte de lo que producía, una porción estaba destinada al autoconsumo. El control del trabajo estaba a cargo del mayordomo y se registraba diariamente en libros. La organización de las actividades era dictada por los capataces y las llevaban a cabo los chacareros, puesteros y peones. A su vez, el mayordomo regulaba el intercambio de bienes y productos entre las chacras y los puestos. Las chacras agrícolas, además de trigo y avena, producían alimentos para los animales domésticos, en tanto los puestos se dedicaban a la producción ganadera, fundamentalmente vacuna y ovina. El chacarero era socio capitalista del estanciero, al igual que el puestero, en la producción existiendo distintos tipos de contratos. El estanciero era el propietario de la tierra y ponía parte del capital aunque tanto el chacarero como el puestero tenían acceso a la explotación y parte de las ganancias, pero en distintas proporciones. Asimismo, estas estancias disponían de un número fijo de trabajadores permanentes y otros estacionales con empleo temporario. Se calcula que una “suerte de estancia” (2.025 ha.), podía alimentar a pasto natural entre 800 y 1000 cabezas de ganado vacuno de cría (Reguera 1999).

Figura 4. Esquema de relaciones laborales y sociales dentro de la estancia de fines de siglo XIX desarrollado a partir de la propuesta de Reguera (1999).