Trabajos y Comunicaciones, 2da. Época, Nº63, e234, enero-junio 2026. ISSN 2346-8971Dosier
Introducción: Circulación de saberes, conocimiento científico, libros y personas por el Atlántico, durante los siglos XVI a XIX
Resumen: Este dossier analiza la circulación transatlántica de saberes, conocimiento científico, libros y personas entre los siglos XVI y XIX. Enmarcado en la Historia Atlántica y las Historias conectadas, el enfoque se centra en los desplazamientos y transferencias de ideas, tecnologías y prácticas, abarcando Europa (Inglaterra, Portugal, España, Alemania, Italia) y América (Trece Colonias, México, Argentina). Los nueve trabajos se dividen en dos grupos. El primero estudia el movimiento de personas y grupos, incluyendo la formación intelectual, la praxis y el destino incierto de grupos vulnerables, como los siervos por contrato en las Trece Colonias. Se examina también el control ejercido por el imperio hispánico sobre la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna (1803-1810) y la trayectoria de científicos alemanes en Argentina a principios del siglo XX. El segundo grupo prioriza los artefactos culturales, especialmente los libros, como portadores de ideas y saberes, generando circuitos intercontinentales e interregionales. Estos artículos abordan la producción y censura editorial en Portugal, la circulación de libros de historia y educación en Buenos Aires, las ideas ilustradas sobre el lujo en Jujuy, y los saberes archivísticos en Córdoba. Los estudios son unificados por el análisis del movimiento, la conexión y la regulación por estructuras de poder.
Palabras clave: Historia atlántica, Historias conectadas, Historia global.
Circulation of knowledge, scientific understanding, books, and people across the Atlantic, during the 16th to 19th centuries
Abstract: This dossier analyzes the transatlantic circulation of knowledge, scientific understanding, books, and people between the 16th and 19th centuries. Framed within Atlantic History and connected histories, the focus is on the displacements and transfers of ideas, technologies, and practices, covering Europe (England, Portugal, Spain, Germany, Italy) and America (Thirteen Colonies, Mexico, Argentina). The nine works are divided into two groups. The first studies the movement of individuals and groups, including intellectual formation, praxis, and the uncertain fate of vulnerable groups, such as indentured servants in the Thirteen Colonies. It also examines the control exercised by the Hispanic Empire over the Royal Philanthropic Vaccine Expedition (1803–1810) and the trajectory of German scientists in Argentina in the early 20th century. The second group prioritizes cultural artifacts, especially books, as carriers of ideas and knowledge, generating intercontinental and interregional circuits. These articles address editorial production and censorship in Portugal, the circulation of history and educational books in Buenos Aires, enlightened ideas about luxury in Jujuy, and archival knowledge in Cordoba. The studies are unified by the analysis of movement, connection, and regulation by power structures.
Keywords: Atlantic History, Connected histories, Global History.
Circulação de conhecimento, conhecimento científico, livros e pessoas através do Atlântico, durante os séculos XVI a XIX
Resumo: Este dossiê analisa a circulação transatlântica de conhecimento, compreensão científica, livros e pessoas entre os séculos XVI e XIX. Enquadrado na História Atlântica e nas Histórias Conectadas, o foco recai sobre o movimento e a transferência de ideias, tecnologias e práticas, abrangendo a Europa (Inglaterra, Portugal, Espanha, Alemanha, Itália) e as Américas (Treze Colônias, México, Argentina). As nove obras estão divididas em dois grupos. O primeiro examina o movimento de pessoas e grupos, incluindo o desenvolvimento intelectual, a experiência prática e o destino incerto de grupos vulneráveis, como os servos contratados nas Treze Colônias. O estudo examina também o controle exercido pelo Império Espanhol sobre a Expedição Filantrópica Real da Vacina (1803-1810) e a trajetória de cientistas alemães na Argentina no início do século XX. O segundo grupo prioriza artefatos culturais, especialmente livros, como portadores de ideias e conhecimento, gerando circuitos intercontinentais e inter-regionais. Esses artigos abordam a produção editorial e a censura em Portugal, a circulação de livros de história e educação em Buenos Aires, as ideias iluministas sobre o luxo em Jujuy e o conhecimento arquivístico em Córdoba. Os estudos são unificados pela análise do movimento, da conexão e da regulação pelas estruturas de poder.
Palavras-chave: História atlântica, Histórias interligadas, História global.
Una de las mentes más brillantes del Renacimiento, el humanista Elio Antonio de Nebrija (1444-1522), editó en 1492 -la misma fecha en que Colón llegaba a América-, la primera gramática de una lengua vernácula en la historia de la Humanidad.
En 2022, al cumplirse el quinto centenario de la muerte del maestro, el Archivo General de Indias (Sevilla) organizó una exposición con el lema “y el océano se llenó de palabras”. Nebrija nunca hizo la travesía trasatlántica, pero sí la hicieron uno de sus hijos y su nieto, ambos fallecidos aquende la Mar Océana.
La Gramática sobre la Lengua Castellana o Arte de la Lengua Castellana sirvió como modelo para la redacción de muchísimas gramáticas de las lenguas americanas originarias e interconectó empresas enormes intercontinentales vinculando Europa, Asia, África y América. Por eso, su pluma “resonó” en los ojos, más que en los oídos. Por eso, “el Océano se llenó de palabras” que pudieron escribirse con una lógica, con una convención, que hizo decodificables los sentidos de los mensajes allende y aquende, de un lado y del otro del Atlántico, a la distancia.
Hace ya unos veinte años, que la Historia Atlántica marca una tendencia sostenida en la historiografía tanto europea occidental como africana y americana. Como era de esperarse, diversas disciplinas se han planteado el desafío de pensar la Historia atlántica tanto desde el punto de vista teórico (qué es), como metodológico (cuáles son sus problemas), y fáctico (dónde, cuándo y con qué estudiarlos). Es así que se encuentran numerosos estudios procedentes de la sociología, la antropología y, fundamentalmente, la historia.
En este dossier nos hemos propuesto el abordaje de una cuestión particular en el marco de la Historia atlántica, cual es la circulación de saberes y del conocimiento en general, en las personas y en los objetos gráficos -libros, sobre todo- y sus efectos en períodos y espacios específicos, entre los siglos XVI y XIX.
El tema general se encuentra vinculado no solo a lo interdisciplinario -hay trabajos de historiadores y archivistas-, sino más específicamente transdisciplinarios, ligados a la Historia de las ideas y de los intelectuales, la Historia del gusto, la Historia cultural y, con ella, la de la cultura escrita, del libro, de la imprenta, de las bibliotecas y de la lectura.
La temática del dossier también intenta acercarse a la Historia global y a las Historias conectadas en las que el acento está puesto más en los desplazamientos que en las raíces (Bernand, 2018).
Los nueve trabajos, de la autoría de once autores, representan una considerable diversidad de lugares, contextos históricos, temáticas y cronologías, a un lado y otro del Atlántico. Del Viejo Mundo sobresalen Inglaterra, Portugal, España, Alemania, e Italia y, del lado oeste del océano, se destacan las Trece Colonias inglesas, México, y Argentina, con la centralidad de Córdoba, Buenos Aires y Jujuy.1 La cronología y los contextos históricos son igualmente variados y complejos, pues dan inicio en el siglo XVI con un trabajo de Osvaldo Víctor Pereyra sobre la actividad editorial en la ciudad de Évora (Portugal) hasta principios del siglo XX, circa 1930, con los estudios de Cristina Vera de Flachs sobre dos profesores alemanes que inmigraron a Argentina para entrar al profesorado de la Universidad Nacional de Córdoba; hasta las ideas prearchivísticas que circulaban en la misma ciudad en torno a la organización y gestión de los archivos de seis congregaciones religiosas femeninas, de la autoría de Eduardo Benitez Cardozo y mía.
Otras temáticas pivotan a nivel de instituciones, personas e ideas con el trabajo sobre los siervos por contrato en las Trece Colonias Inglesas del Norte de América en el inicial siglo XVII; la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que partió de España en 1803 para inmunizar contra la viruela a todos los súbditos de su imperio; hasta la circulación del libro en la Inglaterra del Diecisiete y el tratado de cómo realizar plantaciones de bosques artificiales en terrenos improductivos. La circulación de ideas ilustradas en libros de urbanidad sobre moda, objetos de lujo y confort en Jujuy; hasta la llegada, venta y circulación de libros en Buenos Aires a través de avisos diversos en La Gaceta Mercantil.
Hay siempre algunos cordeles ariádnicos en este laberinto temático y cronológico. La Mar Océana es la desmesurada superficie por la que surcan personas y objetos materiales diversos, que siempre están en movimiento, itinerancia y transferencia. Esas personas individuales –economistas, médicos, comerciantes de libros, imprenteros, mujeres, niños, sacerdotes y monjas, entre otros- o colectivos -como una expedición completa- portan pluralidad de ideas, tecnologías, saberes y prácticas; aunque también los múltiples objetos -menaje, cristal, loza- pero sobre todo los libros, que también circulan llevando contenidos que acumulan y transfieren los humanos.
Así, el dossier está dividido en dos grupos de artículos. Primero, presentamos un conjunto de trabajos donde lo destacado son conexiones de personas y grupos de personas que surcan el Atlántico desde y hacia América. Lo que se destaca, principalmente, es su formación intelectual y su praxis en América, pero también el incierto y triste destino de varios que han firmado un contrato por servidumbre, como se desarrolla en el trabajo de María de los Ángeles Nóblega y de Marién Agustina López Sierra, como ha dicho María Inés Carzolio “lo que para muchos fue epopeya, para otros fue irreparable desolación y eso también forma parte de la historia global” (Carzolio, 2020, p. 3). Un segundo grupo, en el que priman objetos múltiples, pero principalmente libros, que portan ideas y saberes que generan diversos circuitos intercontinentales e interregionales sea por venta, compra, préstamo, herencia, hallazgo, posesión y lectura. Mujeres, hombres, niños, y objetos son sistemáticamente controlados y regulados por estructuras de poder religioso, político, social y económico también interconectadas.
El movimiento y la conexión como características fundamentales de nuestro tiempo son buscadas en miradas hacia el pasado (Carzolio, 2020). Las historias conectadas, en cuanto a posibles búsquedas de explicación de fenómenos globales, se pueden estudiar desde dos perspectivas preferentemente sin soslayar otras posibles. Se las puede enfocar a través de la comunicación entre pueblos, acelerada con la aparición del papel en Europa traído por los árabes hacia el siglo XIII, e invención de la imprenta. Esto último coincide casi con las grandes exploraciones del África y América en el siglo XV, hasta internet y las nuevas tecnologías. Este enfoque es el que más abunda en este dossier. Otra perspectiva parte de la formación de los imperios, configurados en torno a un poder central, sobre un territorio que crece o decrece, poblado por naciones multiculturales de costumbres, cultura y religiones diversas (Bernand, 2018). Desde esta perspectiva podríamos leer el trabajo sobre la empresa de la variolización o la servidumbre por contrato o el proceso de romanización de la Iglesia católica de fines del siglo XIX.
También, otros indicadores en común de los trabajos son el control y la regulación mediante las estructuras del poder. Las imprentas, los imprenteros, y la edición de libros de Évora y Lisboa eran controlados por los funcionarios regios y de la Inquisición (desde 1536), de ahí el evadir los controles para imprimir y circular libros prohibidos. La misma expedición de inmunización antivariólica es un proyecto imperial hispánico controlado minuciosamente; de hecho, el trabajo de Martínez de Sánchez se enfoca, en gran parte, en estudiar los diversos manuales, reglamentos e instrucciones que se fueron imprimiendo y haciendo circular. Las escuelas, los maestros, y la circulación de libros para la educación de primeras letras durante el período rosista tuvieron un importante control estatal. Hasta la reforestación promovida por John Evelyn, según nos refiere Gutiérrez Haberkorn, tenía que estar planificada y controlada siempre para un rendimiento económico, que no desdecía con criterios estéticos.
Finalmente, también podemos conectar las siempre presentes elites y los pobres y grupos vulnerables, la jerarquización social, y las modas e ideas que cambian o modifican costumbres y tradiciones. En el Jujuy finicolonial veremos cómo el consumo de varios objetos suntuarios representa estatus y posibilidades económicas de las elites de adscribirse a modas europeas y la distinción social frente a los materiales y enseres domésticos de los más pobres. En las Trece Colonias de Norteamérica caían en la servidumbre por contrato grupos muy vulnerables, las mujeres, expuestas a una doble vulnerabilidad -laboral y sexual-, y los niños entregados a servidumbre por sus padres pobres o los niños indígenas, que con fines de aculturación, caían en una servidumbre forzosa hasta la mayoría de edad.
María de los Ángeles Nóblega y Marién Agustina López Sierra, que escriben: “Circulación y tráfico de personas. Los siervos por contrato en las Trece Colonias Inglesas del Norte de América. Siglo XVII”, abordan la transferencia de una institución servil desde Inglaterra a América con la fundación de Jamestown (1607), la colonia de Virginia durante el reinado de Jacobo I Estuardo. Se inicia así un período de fundaciones -varias exitosas-, que concluirá con la implementación de la servidumbre por contrato en las Trece Colonias.
La servidumbre por contrato consistía en un trabajo temporal como pago por algunas deudas contraídas; por ejemplo, el pago del pasaje a América y que al final debería terminar con la obtención de tierras propias. Como pronto se introduce la esclavitud africana, ambas instituciones convivieron por largo tiempo.
El trabajo hace foco en el nuevo rostro -derechos y condiciones de vida- que adquiere esta institución social a través de la explotación de mujeres y niños entregados por sus padres o por el sistema judicial, sea por orfandad o abandono. Para Nóblega y López Sierra, la vulnerabilidad que de por sí daba la institución, con una precariedad jurídica en su figura legal y la ausencia de una protección efectiva contra la violencia sexual -por la misma condición de siervas de las mujeres- llevó a que “fueran sistemáticamente victimizadas por abuso sexual, y paradójicamente castigadas por el sistema judicial colonial, debido a las consecuencias de dicho abuso”: el embarazo que automáticamente las dejaba sin el contrato.
En cuanto a los niños entregados en servidumbre, no todos eran huérfanos o estaban asilados, muchos tenían padres pobres que buscaban con ello techo, comida y el aprendizaje de algún oficio para su pequeño.
En estos grupos vulnerables hay que colocar también a las mujeres y niños nativos, que fueron obtenidos como botín de guerra. En estos casos fue una servidumbre forzada que tenía como destino el trabajo en plantaciones o el doméstico en casa de sus amos. En algunos casos los niños estaban destinados a talleres como aprendices con una servidumbre que duraba hasta la mayoría de edad -21 años para varones y 16 y 18 años para mujeres-. Esta última variante de la servidumbre, apuntaba a la desnaturalización de las culturas autóctonas.
La institución estudiada recién desaparecerá hacia 1776 con la declaración de la Independencia, aunque no de modo tajante y definitivo.
Uno de los temas centrales de la Historia global es la diáspora afroamericana y afroeuropea, sin las cuales sería imposible entender la producción, el tráfico comercial, la interculturalidad transocéanica (Bernand, 2018). Aportes como el de las autoras contribuyen a mirar otras facetas que matizan el proceso y lo complejizan.
El trabajo de Cristina Vera de Flachs: “Científicos alemanes en el exilio”, aborda desde el renovado campo de la biografía histórica (Bruno, 2016) a dos científicos alemanes: Alfons Goldschmidt (1879-1940) y Georg Friedrich Nicolai (1874-1964), que inmigraron a Argentina a principios del siglo XX y buscaron insertarse en el profesorado de la Universidad Nacional de Córdoba. El primero economista y el segundo médico. A través de ellos, Vera de Flachs analiza los conflictos y las tensiones que se dieron en el seno de la casa de altos estudios entre católicos y liberales a fines del siglo XIX y principios del XX, que trascendieron sus muros e involucraron a la misma ciudad a través de la prensa católica con el diario Los Principios y la liberal con el diario La Voz del Interior.
Estos científicos alemanes inmigran por motivos internos de Alemania, pero también por promotores locales. Ambos judíos, ya habían vivido en los propios ámbitos académicos y profesionales teutónicos el antisemitismo que empezaba a crecer. A nivel local los convocó Enrique Barros, reformista de 1918, pues los había conocido en Alemania, siendo becario por la Universidad Nacional de Córdoba.
Lo interesante del trabajo de Cristina Vera, desde la perspectiva del dossier que coordino, es estudiar a Goldschmidt, simpatizante bolchevique, que viene con intenciones de “servir a la causa”, es decir la expansión de las ideas comunistas por Latinoamérica. Por eso, el foco está puesto en una Córdoba que estaba con una apenas iniciada recepción de ideas de izquierda desde el Viejo Mundo y lo que hacía con ello, junto con la actuación de la Federación Universitaria y las disputas entre grupos reformistas y contra reformistas.
La estancia de Goldschmidt en Córdoba fue corta, pues nada de lo que hizo le sirvió para que lo contrataran en la Universidad. Estuvo en Argentina entre 1922 y 1923. Ambos docentes universitarios, pronto se aliaron con los sectores progresistas y “fueron el blanco de los ataques de los contra reformistas”.
Goldschmidt, ya en Buenos Aires, conoce a José Vasconcelos, secretario de educación de México, quien queda prendado de su erudición y conocimientos de economía y pedagogía y le propone inmigrar a México, donde residió, fue profesor universitario y murió en 1940.
Georg Friedrich Nicolai debió inmigrar a Argentina por haber manifestado públicamente su postura antibelicista de la Primera Guerra Mundial y ganarse a los nacionalistas en su contra, y por haber firmado un manifiesto a favor de los científicos judíos Albert Einstein y el escritor antisemita Bernhard Förster, esposo de Elisabeth Nietzsche.
Nicolai llegó junto a Goldschmidt pero se quedó hasta 1927 al frente de la cátedra de Fisiología Humana en la Facultad de Medicina, después inmigró a Chile donde también fue profesor en la Universidad en la misma materia hasta su muerte.
Como admirador del grupo reformista, particularmente de Deodoro Roca, pronto consiguió el antagonismo de los contra reformistas, que lo acusaban de no haber aportado nada científico al crecimiento de la medicina en Córdoba, lo que no era del todo cierto porque se había preocupado de escribir en español diversos textos que había publicado. Quizá también una personalidad soberbia y poco políticamente correcta en señalar las tachas de la intelectualidad cordobesa de entonces, influyeron en su descrédito.
Vera de Flachs rescata y analiza los trabajos de estos científicos germanos, sobre todo Argentinien (1923) de Goldschmidt, pero también sus producciones publicadas en la Revista de Filosofía, dirigida entonces por José Ingenieros. Al respecto dice la autora: “recorrer las páginas de la misma nos permite reconstruir el diálogo de los alemanes con los nombres más renombrados de la cultura y ciencia argentina de la década del veinte”.
Cierra su trabajo señalando que la partida de estos dos intelectuales de la universidad argentina “era la prueba más triste del fracaso en el que se hallaba sumida la aventura reformista de querer transformar a la Universidad de Córdoba en una universidad científica, devorada en su anhelo creativo por la rutina de repetir la ciencia ya hecha y fabricar egresados”.
Ana María Martínez de Sánchez, en “De virreinato en virreinato vacunado. Aplicación y teoría compartidas (1803-1810)”, estudia la gran expedición vacunadora contra la viruela que se organizó para todo el Imperio español. Su trabajo se inscribe dentro de una de las perspectivas de las historias conectadas de la globalización temprana: los imperios, el poder centralizado y la pluriculturalidad (Bernand, 2018).
El proyecto fue presentado por el médico Francisco Xavier de Balmis a Carlos IV, quien la apoyó con los fondos necesarios por muchos motivos, uno en especial, que de la viruela no se salvaban ni nobles ni plebeyos, ni ricos ni pobres y la familia real había vivido la pérdida de varios príncipes a consecuencia de ella. Para la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que partió en 1803, se aunaron esfuerzos humanos y saberes y la clara participación de niños y mujeres como no los hubo en otras empresas de época. La autora advierte en las primeras páginas los tres núcleos sobre los que gira su trabajo sobre la peste variólica: “lo teórico, lo práctico y lo normativo”.
Las últimas investigaciones no parecen dar todo el crédito al inglés Jenner sobre el descubrimiento de la inmunización, sino a una mujer Mary Wortley Montagu, esposa del embajador inglés en Bizancio, quien introdujo en Inglaterra el método de la variolización hacia 1717. Martínez de Sánchez, a tono con los métodos de estudio de la Cultura Escrita (Rueda Ramírez, 2012), pone en juego una compleja red de asociacionismo de médicos y saberes movidos por libros y noticias periodísticas que se difundían e intercambiaban entre profesionales, idóneos y neófitos de Inglaterra, Francia y España que permitieron moldear una cultura en torno a la vacuna, algunas veces propicia y otras de resistencia.
Se mueve entre el contenido de la obra de Jenner, también de otras que circulaban paralelas, como la del francés Jacques-Louis Moreau de la Sarthe, que fue traducida al español por Balmis y, también, por la prensa que se hacía circular en forma de folletos en algunos sitios como el Virreinato de Nueva España. Todas daban nociones sobre la enfermedad, remedios y tratamiento. Así, en una red global a través del Atlántico, viajaban saberes plasmados por el plomo de las imprentas, pero también manuscritos y, sobre todo, personas llevando saberes.
Mucho del trabajo, y en ello reside a mi juicio su mayor originalidad, es el análisis de diversas instrucciones y reglamentos, que se redactaron para enseñar, advertir, instruir a enfermeros locales idóneos. Allí, con mayor a menor extensión, con mayor o menor detalle, estaban las advertencias de cómo debía formarse una red de Juntas de Vacunas y Casa de Vacunas para conservar y transportar el fluido vacuno, hasta las características que tenía que tener el puesto de vacunación, cómo realizar un censo de los a vacunarse, hasta los lugares donde debían exhibirse los carteles avisadores, que serían iluminados por la noche.
Los historiadores nos preguntamos por el pasado desde las preguntas del presente, por eso el trabajo de Martínez de Sánchez viene a construir agenda, pues se observa un rebrote de la enfermedad y de discursos actuales contra la vacunación en algunos sectores de la población mundial, que se ha agudizado desde la pandemia del COVID 2020.
Felizmente, como remarca la autora, que “pasada la Expedición, se siguió vacunando, como lo promueve el Gobernador de Córdoba en 1822, que pidió a los curas rectores una lista pormenorizada de los párvulos en condiciones de vacunarse”.
En otro grupo de trabajos que integran el dossier, si bien lo humano está siempre presente sino no habría Historia, el foco está puesto en artefactos culturales que se transportan o se llevan personalmente desde y hacia sendos lados del Atlántico. En todos, el objeto “libro” está más presente, junto a otros relacionados al acto de la escritura o con el lujo y el confort.
Abre cronológicamente esta parte el siglo XVII. En “Ciudades situadas en un bosque’. Las concepciones de la naturaleza del siglo XVII en Inglaterra” de Clary Gutiérrez Haberkorn, se estudia, desde la renovada propuesta de la Historia ambiental (Garnero, 2023), la primera parte denominada Dendrologia del libro del inglés John Evelyn Sylva, Or a Discourse Of Forest-Trees, And The Propagation Of Timber In His Majesty’s Dominions. El libro salió editado en 1662 y desde esa fecha tuvo otras ediciones, por ejemplo, la autora se vale de la cuarta edición para su análisis, que fue la última que revisó el autor en vida. Trae la propuesta de Evelyn de la propagación y reforestación de árboles de madera y frutales con fines estéticos y económicos. Si bien, Gutiérrez Haberkorn es consciente que algunos términos y realidades de la historia ambiental no se pueden referir al siglo XVII, rescata, no obstante, la preocupación por la naturaleza y la reforestación y las concepciones que de ellas se tenían en la Inglaterra del siglo XVII. En la obra de Evelyn se pueden rastrear los beneficios de los árboles y el bosque para la salud humana, el rescate de la flora nativa y la “biodiversidad”.
No obstante, el trabajo no está propuesto desde una perspectiva atlántica, pues no rastrea si el libro pasó a los territorios anglosajones, galos, lusitanos o hispánicos de un mundo conectado; sin embargo, refiere que el autor lo escribe luego de un exilio forzado, en que tomó contacto con bosques y jardines de Francia, Italia y España. Sí hace notar que, aunque defiende la flora nativa, acuerda mucho con la introducción de árboles foráneos del sur de Europa y alrededor del Mediterráneo, como así un número considerable de árboles americanos, lo que indica un interés de Evelyn por especies que viajaban en semillas por el Atlántico y, luego, el proceso largo de adaptación a otros suelos y climas. Evelyn pudo tener contacto con esos saberes por sus lecturas, por encuentros con hombres de letras, y por correspondencia. La carta se convierte en el vehículo privilegiado de la comunicación de entonces (Rueda Ramírez, 2012).
Al regreso de su exilio pone en práctica lo observado en su propio jardín, para luego, como miembro de la Royal Society -su editora-, fomentar que los propietarios de tierras se involucraran más fervientemente en la reforestación. La autora lo especifica, al decir que “Evelyn pudo no tener en cuenta lo ambiental como eje central de su escritura, pero a la luz de las circunstancias actuales podemos observar cómo sus recomendaciones eran rehabilitadoras de una naturaleza dañada, de bosques deteriorados”. Finalmente, Gutiérrez Haberkorn cierra su artículo con una reflexión del hoy: “si como seres humanos hemos utilizado nuestra capacidad e inteligencia para arrasar con el planeta que nos tocó habitar ¿qué nos impide orientar nuestro comportamiento en torno a la generación de algo beneficioso para todas las especies de seres vivos que lo habitan también? Insistimos en que lo interesante de Sylva es que nos permite reflexionar que lo económico, lo estético y las preocupaciones “medioambientales” pueden transitar juntas en los mismos proyectos. Nuestro razonamiento no debe detenerse en la elección entre uno u otro, sino en combinarlos”.
Osvaldo Víctor Pereyra, en “Redes de producción-circulación de la cultura impresa en la ciudad de Évora (Portugal s. XVI-XVII)”, desde la renovada perspectiva de los estudios sobre Cultura Escrita trabaja sobre la producción y circulación de libros en el Reino de Portugal, teniendo como eje central a la urbe de Évora, una de las pocas ciudades universitarias de la Lusitania. El trabajo combina la prosopografía, la biografía y los estudios de redes, para explicar el tráfico relacional de personas especializadas en los oficios de imprenta: impresores, cajistas, encuadernadores y libreros de la ciudad, sin olvidarse de los proveedores de insumos, oficios que, muchas veces, estaban contenidos en una sola persona especializada o en un grupo pequeño en torno a un taller, que Pereyra denomina conceptualmente como “agentes múltiples”. Pereyra los caracteriza: “eran los propietarios de los talleres tipográficos, del taller de encuadernación o de las tiendas de venta de libros, actuaban como maestros oficiales a cargo de estos encargándosede todas las facetas de la producción y comercialización en la cualse destacan como epicentros de amplias redes de interacción en la cultura del libro impreso”. Y, a esto, agrega otros agentes tales como el autor o los autores, los financistas y los tramitadores del lobby de las difíciles y diversas licencias de impresión.
Estudia una serie de libreros afincados en Portugal, muchos de ellos con vínculos castellanos, ya sea por matrimonio o por negocios, como Jacobo Cromberger y su hijo Juan Cromberger, que junto a su esposa salmantina Brígida Maldonado, consolidaron una empresa incluso ultramarina, sus libros llegaron por el Atlántico a Nueva España. La familia diversificó sus intereses dedicándose a la explotación de minas de oro en México y la fundación de la primera imprenta novohispana.
Otros casos de estudio son los Burgos y los Lira. Familias poderosas que, aunque no estaban emparentadas y se movieron en redes diversas, tuvieron modus operandi parecidos. Los Lira, por ejemplo, logran obtener licencias para imprimir en el Virreinato del Perú en el siglo XVII. Forjadoras de redes familiares por matrimonios concertados, se relacionaban primero por una red de negocios y mecenazgos poderosos y, luego, parentalmente con familias de imprenteros. No descuida el autor, al contrario, remarca el lugar de las mujeres, muchas de ellas aportando capitales con sus dotes.
Menor dedicación por falta de fuentes más copiosas o porque imprimen esporádicamente en Évora son los casos de los Craesbeeck -de origen flamenco- o los João.
Pereyra recurre a métodos cuantitativos para mostrar el volumen de la producción libresca evorense, por ello, elabora un cuadro de singular valor que indica los impresores del seiscientos y setecientos, sus familias, y los autores y libros que imprimieron.
El autor desarrolla en ocho apartados todo el orbe de recursos que se movilizaban para imprimir en Évora, los económicos -motor y sostén de la empresa-, los promotores de las obras -nobles o instituciones poderosas-, y los autores e impresores que imprimen a su cuenta y riesgo con capitales propios.
Un estudio aparte merece la propia universidad como gestora de impresos y, como no podía ser de otro modo en la Edad Moderna, Pereyra analiza la censura libresca, montada por el edificio del tribunal de la Inquisición y los tribunales regios. Por su accionar, provocaban la impresión y circulación del libro prohibido, en los mismos talleres y por los mismos circuitos de distribución y venta.
Évora en esta Edad Moderna temprana es nodo centralizador de varias redes que van más allá de la espacialidad local, pues aparecen redes interregionales y también internacionales.
“Una aproximación al tránsito de libros de Historia a través del Atlántico en Buenos Aires, 1823-1852” deAmilcar Alí Mauri,y “Lecturas para la educación durante el segundo gobierno de Juan Manuel de Rosas. Un análisis a partir de los datos de La Gaceta Mercantil (1844–1852)” de Alejandra Lamas, se enmarcan en enfoques renovados del campo de la Cultura Escrita. Ambos son el resultado de un proyecto colectivo de la Universidad Nacional de La Plata dirigido por Guillermo Quinteros, que tiene como objeto principal el estudio de los libros y los lectores en la provincia de Buenos Aires de la primera mitad del siglo XIX (Quinteros, 2025; Lamas et al., 2024). Sendos autores toman como fuente principal de sus trabajos lo publicado en La Gaceta Mercantil.
Mauri, caracteriza al mercado editorial de Buenos Aires, tanto de lo que se imprime in situ, como de lo que viene de los tórculos europeos, confluyendo en su comercialización. Mediante un estudio cuantitativo de los diversos títulos publicados en La Gaceta llega a la conclusión de que la literatura, sobre todo las novelas, son las más vendidas, seguidas por el libro religioso. Le siguen los libros de historia, geografía y los de género biográfico, sobre todo del controvertido personaje del momento, Napoleón Bonaparte. Para el autor quizá las preferencias por la biografía respondan a las nuevas apetencias del romanticismo, centrado en lo emotivo y en las vivencias personales de personajes que el lector no solo podía encontrar en la ficción, sino en individuos de carne y hueso, develados en su interior por los biógrafos.
Estudia todas las formas gráficas de La Gaceta, desde avisos publicitarios de libros que tienen en sus casas, remates o los libros que acababan de llegar al puerto. No deja de aludir a la censura de la época rosista, sobre todo para la prensa periódica, que había tenido una etapa de apertura y cierta libertad en el período rivadaviano.
Todavía es un mercado en tensión, entre lo nuevo y lo viejo, entre lo colonial y el nuevo racionalismo. Aunque la venta del libro religioso haya decaído, no deja de ser un componente fundamental, pero es un mercado que, en sus limitaciones, está abierto siempre a la novedad europea, de lo que se lee sobre Historia en el viejo mundo y Norteamérica.
Alejandra Lamas, apunta a un grupo específico de impresos: los de educación, destinados a lectores particulares: los niños educandos. El horizonte educativo no varió del belgraniano: una educación ilustrada, que respondía a una necesidad utilitarista, de valores morales y saberes prácticos en consonancia con las necesidades económicas. Algunas de las preguntas que la autora pretende responder son: “¿Qué libros, manuales y/o textos utilizaban las escuelas? ¿Qué textos no fueron pensados originalmente para la enseñanza, pero se convirtieron en material pedagógico?”.
Claramente La Gaceta ha ido paulatinamente virando sus formas de producción de las noticias y sus adhesiones políticas. A medida que pasaron los años de los dos gobiernos de Rosas se fue tiñendo del color rosista. La autora sistematiza todos sus avisos y ofrece un cuadro de lo que circulaba de contenido más o menos pedagógico para la época. A pesar de que la enseñanza y la lectura buscan reforzar las jerarquías sociales, el modelo de familia patriarcal y los roles de género, se pueden vislumbrar que “se estaba moldeando un modelo de ciudadano ilustrado, informado para los cánones de la época, y moralmente elevado, a los efectos de manifestar conductas socialmente aceptadas”. Por eso la literatura para formar a las infancias no se basaba solo en conocimientos técnicos o saberes prácticos en un sentido utilitarista, sino que fueron instrumento para construir un mundo simbólico que se encontró atravesado por las intenciones del poder político vigente”.
Una parte, no menos importante de su artículo, apunta a estudiar a los maestros de primeras letras y sus producciones; es decir como “productores de saberes intelectuales”.
Si bien la política de Rosas no apuntó a lo educativo, sí hubo intentos de disciplinamiento y control de quienes enseñaban, sobre todo en el tipo de ciudadano que se buscaba construir. La autora encuentra que fueron muchos de los mismos maestros los que contribuyeron a formar una cultura escolar rosista: regulada, patriótica y doctrinaria. De ese modo, el mundo de saberes destinados a la infancia también recibió un control estatal.
El trabajo titulado “De Europa a Jujuy. Circulación de ideas ilustradas y cultura material doméstica a mediados del siglo XVIII” de María Luciana Llapur, analiza -desde un abordaje sociocultural que articula la microhistoria con la historia global- aquellas ideas y objetos que circularon a partir de los cambios acaecidos por la Revolución Industrial, la Ilustración y la llamada revolución del consumo que conllevaron a fervientes discusiones en torno a los lujos y, a su vez, propiciaron nuevos productos y prácticas sociales.
Desde la ciudad de Jujuy, la autora examina cómo esas ideas ilustradas europeas sobre el lujo, la comodidad y la cultura material doméstica circularon e irrumpieron en los hogares hacia mediados del siglo XVIII. A través de un corpus de expedientes notariales y de bibliografía europea de época (tratados de arquitectura, manuales de civilidad y escritos sobre economía doméstica), el trabajo reconstruye las formas en que aquellas nociones y objetos fueron apropiados y materializados en el espacio colonial jujeño, evidenciando la estrecha conexión de la ciudad a los circuitos comerciales y culturales del mundo atlántico. Las casas incorporaron nuevos objetos -vajilla de loza, teteras, chocolateras, cristalería, mantelería fina- y reconfiguraron sus espacios internos en función de prácticas emergentes vinculadas a la sociabilidad, la comensalidad y el confort.
Asimismo, el trabajo muestra la presencia de saberes ilustrados -transmitidos tanto por libros como por la oralidad- en los modos de habitar, decorar y organizar la vida doméstica, mientras que la evidencia material revela hogares donde coexistían lujos viejos y durables, con lujos nuevos más frágiles y sujetos a la moda, que permiten un acercamiento a sus propietarios, su situación sociocultural, sus gustos, preferencias y posibilidades.
En conjunto, la investigación ilumina la vida cotidiana, la cultura material, la cultura escrita donde la historia de la ciudad de San Salvador de Jujuy no aparece situada y transformada de modo específico. Este enfoque del dossier, que para Jujuy también está siendo abordado por otros investigadores (Cruz, 2025), demuestra a un Jujuy profusamente conectado, en el que la Ilustración y la economía del consumo también transformaron sus interiores domésticos no solo de las elites. La autora no busca la especificidad, sino la conexión con lo en boga, con lo general, con lo global.
En el trabajo de Eduardo Benitez Cardozo y mío, “Origen y circulación de saberes archivísticos. La etapa prearchivística de las congregaciones femeninas fundadas en Córdoba a fines del siglo XIX”, proponemos desde el enfoque de la Archivística histórica –que aborda el estudio diacrónico de los archivos y la conformación de la disciplina archivística desde su mismo herramental teórico-, el estudio de algunos rudimentos existentes en Córdoba desde antes del inicio del proceso de institucionalización de la disciplina, que fue con la fundación de la carrera universitaria desde 1961. Para su estudio hemos seleccionado archivos eclesiásticos, porque siempre ha habido en la Iglesia un interés genuino y sostenido por la conservación de la información por diversos fines: evangelizadores, de control administrativo, de control de conductas. El estudio de las seis congregaciones femeninas que nacieron en Córdoba -único caso en todo el país- a fines del siglo XIX ha sido el objeto ideal de análisis, porque al ser autóctonas, gestionaron sus documentos y sus archivos desde un punto “cero”. Para ello, debieron apelar a conocimientos diversos: legislación de la Iglesia universal y de la Iglesia local que se generaba en la época para archivos eclesiásticos, aportes de las órdenes religiosas masculinas -jesuitas, franciscanos, dominicos y mercedarios- y del clero secular, que estuvieron en las fundaciones y como asesores en los primeros tiempos, con sus conocimientos sobre la organización de archivos traídos del Viejo Mundo y adaptados a la realidad americana; asesoramiento de monasterios femeninos de la ciudad que ya tenían raigambre colonial, pero también, de las primeras congregaciones europeas que remontaron el Atlántico a fines del siglo XIX; visitas canónicas de autoridades religiosas de otras diócesis y del exterior de Argentina, y finalmente bibliografía que llegaba a sus manos.
La perspectiva Atlántica está desarrollada por el proceso de romanización de las iglesias nacionales, pensado y ejecutado desde el centro: Roma, quiso unificar la legislación, la liturgia, las costumbres, las devociones, las asociaciones y las vidas de las iglesias americanas: hispánicas, lusitanas y hasta estadounidenses, de herencia colonial.
Todo ello, contribuyó a conformar en estas congregaciones de mujeres una forma adaptada que devino en propia de cómo dar solución a la reunión y organización de sus documentos como sostén y fundamento de su identidad y de su gobierno.
Auguro que este breve texto incentive al lector a navegar por el océano de palabras en los nueves artículos y que encuentre nuevos sentidos.
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Notas
Recepción: 01 diciembre 2025
Aprobación: 12 diciembre 2025
Publicación: 01 enero 2026